Archive | junio, 2011

Hubo un partido de fútbol

27 Jun

Además de los desmanes, destrozos y peleas que hubo en el Monumental. Además de los informes, editoriales, columnas y debates televisivos sobre la culpabilidad de Passarella y Aguilar y además de las cargadas, chicanas e idioteces que se hablan en internet, ayer, en Nuñez, hubo un partido de fútbol.

River enfrentaba a Belgrano con la ilusión de mantener la categoría, para eso tenía que ganar por dos goles de diferencia. El partido de ayer fue malo, con pocas chances de gol, mucha pelota por el aire y poca capacidad por parte de los jugadores millonarios para romper con la táctica pirata. Belgrano se paró a jugar de igual manera que lo hizo en Córdoba, sólo con una variante táctica; la marca personal de Rodriguez sobre Lamela. El 10 de River pareció sentirla y le costó entrar en juego. El equipo de Zielinsky propuso dos líneas de cuatro bien marcas, con laterales que nunca pasaron la mitad de la cancha y Vazquez y Pereyra rotando por los costados para abrir la defensa de tres centrales de River y permitir el ingreso por sorpresa de Mansanelli o Maldonado más alguna irrupción sorpresiva de Farré o Rodriguez. Con sus volantes más preocupados en la marca que por el juego, Belgrano no supo ni pudo ejecutar su idea ofensiva, se aferró a cerrarle espacios a River y depositó sus aproximaciones en los tiros libres generados por la gran cantidad de faltas que Ferrero le cometió tanto a Vazquez como a Pereyra, sobre todo en el primer tiempo. (más…)

Colofón

22 Jun

Todavía podemos aspirar a la grandeza. Nos pido ese coraje.
ERNESTO SABATO 

Si a mí me dieran el 0,0001% de lo que ganan, sabés como aliento.
DICHO POPULAR

 

Analizar a este River es más que difícil, doloroso. No por el dolor que infiera el pensar o entender este momento del club de Nuñez, sino por lo triste, cansador y desencantador que es poder encontrar una explicación a el por qué juega como juega un equipo de los más importantes de Argentina y con un palmarés digno de un club exitoso y grande. Mas allá de la herencia que dejó Aguilar y de los errores cometidos por Passarella, lo más ilógico en todo este proceso de descenso (fueron, de a poco, bajando hasta llegar adónde llegaron), es la falta de criterios y o de ideas para poder salir de donde están. Cómo muchas veces se habló en este sitio, la idea de base es la madre de todas las cosas. La grandeza de River es parte de esa idea, que excede a los jugadores y dirigentes, aunque ellos sean los responsables de ejecutarla.
River jugó casi todo el campeonato basándose en la fórmula de los equipos limitados o vacíos de contenido; busco el cero en mi arco y veo si puedo hacer un gol de contra ataque o en algún córner o tiro libre. Como bien se sabe, esa característica esta más emparentada con el azar que con la lógica. Hoy vemos como sus equipos pioneros sufrieron  un revés (Banfield) o mermas en su rendimiento (Arsenal), luego de alguna temporada de éxito efímero o algunos buenos resultados. Jugar al cero y meter un gol de casualidad es como una “ver” agua en medio de una ruta mientras se maneja.  River, nunca tendría que haber apostado a esa visión. (más…)

No entiendo un carajo

16 Jun

Esta lucha o conventillo entre periodistas de alto calibre, ¿para qué sirve?. Tengo 30 años y hace rato trato de interiorizarme en lo que pasa en mi país, primero porque amo a mi patria y segundo porque es donde vivo y quiero que sea un lugar lindo, seguro y próspero, pero estos últimos años (sobre todo este) veo, leo y escucho como periodistas de distintos medios y diferentes pensamientos -eso creo-, se tiran con todo lo que tienen. Desagravian, atacan, defienden, luchan, arrojan, justifican y se excusan en su afán de defender una postura o un bando. Uno a los 30 empieza a preguntarse y preocuparse por cosas más existenciales, cae en otra realidad, se interesa más y se compromete mejor con su entorno. Sólo que este vacío informativo, lejos de ayudar, confunde.
Yo me pregunto, con todo respeto, ¿para qué mierda sirve todo esto, acaso se van a asegurar el futuro, aún más de lo que algunos de ellos, ya lo tienen por hecho?  ¿Estos cruces de twitters, columnas o notas en diarios y páginas web, es para ver quien tiene más seguidores o a quién lee más la gente? No veo Intrusos, Infama y todos esos programas de relleno para los atardeceres de las doñas Rosas y los cholulos, ahora bien, ponerse a leer una columna de Lanata, Majul, Sirven, Aliverti o el que sea, es más o menos, parecido a lo que hace Rial. De informar poco y nada, de marcar una supuesta ideología, un sector, un lado, o bien, alejarse del otro; mucho.
Puedo decir que no tengo un gran abanico de periodistas a quienes leo cuando me quiero informar sobre algo que pasa en el país. No los tengo, porque no lo hay. Hoy puedo decir que me informo mas y mejor en Twitter y en sitios de periodistas no reconocidos, que en La Nación, TN, Canal26, Clarín o el que mejor te guste. He tratado de leer a varios periodistas pero son como una tarde de domingo mirando el cable, a los 5 minutos cambio y busco otra cosa. Y no sólo porque me aburren, sino porque no les creo, hablan cualquier cosa, son amarillistas o directamente, los prejuzgo. Y acá vale prejuzgar (un poco) o mejor dicho, generalizar, porque sino uno se envuelve en una nube de palabras vagas y en lugar de entender, se pelotudiza.
Hay una frase de Juan Pablo Varsky en su programa NSN en Rock&Pop, “entender es mucho más importante que saber”, tomo esa frase como punto de partida. Entonces aquellos a quienes sí leo, ahora me hacen volver al control remoto y buscar a quien atacan o defienden para ver que pasa. “¡Algo me perdí!” me digo. No soy aquel que porque sigue a Lanata o Victor Hugo lo defienden y sostienen a muerte digan lo que digan. Si cambian de opinión los sigo escuchando para tratar de entender porque lo hicieron (si es que lo hicieron), los mantengo en mi sintonía porque quiero saber porque dejaron de informar, lo hago… hasta cierto punto.
La mayor preocupación que surge es saber si este cambalache que, mal que pese, instaló (y para mí para bien) este gobierno kirchnerista, llevará a algún buen sitio o seguirá en su afán de ver quien tiene el miembro más largo y se agarra la mejor mina. Que se entienda bien la dicotomía “me quejo de lo que pasa y después digo que esta bien”. No es es todo blanco y negro. Creo que estos debates podrían ser productivos, informativos, esclarecedores, lejos de parecerse a una página de chimentos y amoríos. Prefiero que haya cruces de opiniones a que haya silencio o anuencia. Prefiero no coinicidir y buscar como fundamentarme en lugar de hacerme el que se y agredir. Prefiero que siga creciendo el abanico informativo en lugar de agarrar un control remoto. Prefiero todo eso, porque de esta manera, cuando mi hijo me pregunte, “¿pá, qué pasa?”, yo lo pueda mirar a los ojos, y contarle una verdad.

@técnico

3 Jun

Mi carrera como DT siempre fue regular. He ganado varios partidos, perdido unos cuantos, pero si tenemos en cuenta que esta era la primera vez que dirigía un equipo “de los grandes”, puedo decir que lo que llevó a dirigirlo no fue mi capacidad ni mi curriculum, sino la suerte. Con el cambio de la cúpula directiva por elecciones, justo a la mitad del torneo, el presidente electo decidió buscar como excusa una derrota ante el clásico rival, para echar al DT -recuerdo que fue el pase del verano, más que la de cualquier jugador en ese momento- ya que no era de su estilo y quería contratar al ídolo total de la hinchada y jugador ilustre de la institución. Por eso, decidió cancelarle el contrato, no sin antes aclarar, que se le pagaría todo lo pactado en los papeles. Dato no menor, si se tiene en cuenta que el club había vendido a su máxima figura y un par de juveniles en ascenso, para poder costear semejante sueldo. El tema fue que JP Vizmarra, el ídolo en cuestión, no quiso agarrar el equipo a mitad del certamen y prometió si hacerlo en el inicio de la nueva temporada. Entonces el presidente entrante, eligió la vía más corta y fue a buscar DT a las inferiores. Y casualmente, el DT de la reserva, era yo. Había llegado, justamente, de la mano del técnico anterior, fue así que tuve que tomar las riendas de un equipo que andaba en la mitad de la tabla, pero no tan lejos de la punta. Como estos torneos son bastante raros, de medio pelo digamos (ya no es lo que era antes. Antes sí eran torneos de la hostia), no le di vueltas al asunto y acepté, aún ante la amenaza impuesta; “miré que tiene que terminar entre los 4 primeros, ¡nada de excusas eh!”. (más…)