Archive | Agosto, 2011

¿Adónde se pone esta cosa redonda?

29 Ago

Un partido de fútbol es mejor verlo en la cancha, se sacan mejores conclusiones que por tele, de todos modos, a veces, verlo por televisión puede servir para detectar detalles o apreciar el juego de un equipo. En este caso el partido de vuelta por la Recopa 2011 entre Inter e Independiente, mostró claramente como hoy, en el fútbol profesional argentino hay jugadores que no saben patear al arco -a pesar de ser detectado este grave pormenor en un partido internacional-.
Facundo Parra quizá ostente el record de pifiar tres veces la pelota (dos de manera consecutiva) en un partido, peor aún, en menos de 40 minutos. En ese partido, antes de que el equipo brasilero se ponga en ventaja, hubo una jugada con desborde por la derecha, centro atrás y un intento de tiro fallido por Parra, acto seguido, al caerle de nuevo el balón,  vuelve a pifiar. La jugada continua y le queda otra vez la pelota, esta vez un poco más lejos de área y ¡sí!, por fin la engancha con todo el pie y ¡sí! le pega al arco, con la salvedad que el tiro salió más despacio de lo que puede correr una tortuga. El partido siguió y le brindó otra chance más a Parra, y el ex jugador del AE Larissa de Grecia -attenzione con ese dato-, quiso ser el Palermo de los yerros y ¡clank! de nuevo pifió un tiro y no importa porque le vuelve a quedar otra vez (que suerte la de nuestro héroe y que justo que es el destino con el) y ¡esta vez sí! le pega al arco y sí sí sí va al arco… pero muy despacio y de vuelta, mansita mansita, a las manos del arquero.
Parra no es Batistuta y probablemente nunca se parezca a él. Tampoco es una vid, Parra es el apellido de un pibe que juega al fútbol. Que juega al fútbol profesional y encima lo hace en unos de los equipos más grandes de Argentina. Y Parra, ¡¡¡NO SABE PATEAR AL ARCO!!! Esto no sería grave si no fuera por el país donde vivimos, aunque en el mundo fútbol y más aún en el mundo Independiente, este dato es calamitoso. Entonces, ¿que hacemos con Parra, le cambiamos los pies de lugar, le damos botines nuevos, lo dejamos tranquilo o le enseñamos? ¡Ah!, enseñar, ese verbo tan antiguo, arcaico y colonial. Enseñar, si fuera por enseñar, entonces que a los equipos de fútbol los dirijan maestros. Varios análisis se desprenden de esta conclusión, porque ya verán, no es una teoría; sin embargo, iré a los números, esos que hoy están muy de moda y que refutan (¿será cierto?) cualquier tipo de respuesta contradictoria o debate (¿no es así Cristina?). (más…)

¿Dónde está? ¿Dónde estamos?

23 Ago

¡¡¡Una delicia del gran Ernesto Arriaga!!! No sólo nos espanta de los desastres automovilísticos diarios, sino también, utiliza la pluma -en este caso el teclado- para que conozcamos un poco más cada rincón de nuestro país.
Con gusto, presentamos este nuevo cuento invitado, ¡gracias Ernesto y a seguir con el reporte!

La obra vial nace con  el dicho de que todos los caminos llegan a Roma… ¿Por qué? Porque el Imperio Romano conquistó toda Eurasia a través de los caminos con sus carros. Nuestro hermoso país se construyó a través del ferrocarril y de sus rutas. ¿Dime tu dónde estás Manuelita? Y Manuelita está en la Ruta Nacional N° 5, en Pehuajó. ¿Dónde está la ruta del Gran Libertador? Desde Plumerillo cruzó a Chile por la Ruta Nacional N° 7. ¿Dónde está la reserva más grande de agua dulce potable? En la Ruta Nacional N° 40, en Santa Cruz. ¿Dónde está la Ruta del Vino? En la Ruta Nacional N° 40 en San Juan, Mendoza y Salta. ¿Dónde está la caída del segundo chorro más alto del mundo? En las Cataratas del Iguazú, en La Ruta Nacional N° 12, Misiones.¿Dónde está el único túnel subfluvial? En la Ruta Nacional N° 168, en Entre Ríos. ¿Dónde está la laguna La Picasa que devoró a una ruta nacional pero que fue reconstruida? En la Ruta Nacional N° 7, en Santa Fe. ¿Dónde está el paso internacional de mayor altura a 4916 metros de altura? En la Ruta Nacional N° 52, provincia de Jujuy. ¿Dónde está el pico más alto de América? (más…)

Ojos de viajero

2 Ago

Basado en un viaje contado


La ruta gris y pálida se extendía a lo largo y el sol se escondía rápidamente detrás de la pre cordillera, ansioso quizá de que llegue el verano o advirtiéndome, a lo mejor, lo que me esperaba adelante y vergonzoso de ser testigo. Después de tantos años podía aprovechar una semana entera para tomarme vacaciones., diez años exactos desde mi último receso y este. Este viaje, al menos en los dos primeros días, apuntaba a ser un lindo y provechoso descanso. Catamarca me gustaba, su capital y su gente no eran tal como me lo habían pintado y ese paisaje montañoso y quieto me recordaba mucho a mi infancia.
Un paisano de Huillapima, una paraje a unos cuantos kilómetros de la capital, me comentó de un monte muy especial cerca del límite con La Rioja. Había que continuar por la ruta en la que estaba -la 38-, y “caminar unas dojoras y lo vavé mi amigo” (no me olvidaré nunca de las últimas cuatro palabras). Dos hora caminando serían unos veinte minutos de auto, saqué un cálculo rápido y supuse que yendo a una velocidad moderada llegaría a destino antes del atardecer y así podría apostarme en “el mejor monte qui ai en Catamarca pa’ ver al sol”. Compré un par de cosas que comenzaban a escasear en mi heladera portátil y rumbee hacia ese lugar. La ruta era llana, con poco atractivo alrededor y más que algún guanaco corriendo por los pastizales no había nada que llamara la atención. Sí veía el contorno del monte y eso apresuraba mi marcha. A los pocos kilómetros de mi viaje -serían unos doce minutos de andar- frené la marcha porque un paisano estaba arreando unos guanacos. El sol, que empezaba a esconderse molestó mi vista y al correr mi cara para evitar ese reflejo molesto, vi que detrás de la figura de ese lugareño surgía la de una vieja y abandonada estación de servicio; un paraje con su nombre pintado groseramente sobre la fachada al que le colgaba una bombita de luz por encima de la puerta principal y de ventanas tapadas por cortinas espesas y roídas. En la vereda un puñado de pibas, más que pibas, nenas de unos 15 años ofrecían su figura juvenil y vigorosa a cambio de algo, que seguro, a ellas no le quedaría. (más…)