Archive | Abril, 2013

Aldana atrás

30 Abr

Como la cosa a mi mamá le daba miedo, por ese tema de los robos y afanos, de que te matan por dos pesos y que había mucha inseguridad, las reglas me fueron establecidas taxativamente: nada de salir a jugar a la calle; se puede salir siempre y cuando estén todos tus amigos y sea después de la hora de siesta, porque la gente duerme, ¿entendes? Si mamá respondía con cara de puchero, y pensaba en voz baja porque me rompía las bolas con la siesta si ella nunca se acuesta. Además me había advertido que a la primera queja o principio de riña con vecinos o amigos: me iba para adentro. Claro que mi mamá no era tan dictatorial o al menos, conocía que para nuestras limitaciones existía un escape. Y ese escape, era el jardín del fondo de mi casa. A pesar de haber renegado los primeros instantes de jugar a la pelota en un patio de 40 baldosas por 40 baldosas -así lo recordaba mi hermano siempre que mi madre se quejaba por alguna alegría rota o el potus en el piso-, al tiempo le encontramos la vuelta y todo se solucionó cuando en mi cumpleaños el regalo fue un arco de plástico tamaño futbol 5.
Así fue que las tardes se pasaban en ese fondo, frecuentemente acompañado de algún amigo (siempre dije que las máximas impuestas a nosotros también lo fueron para mis compañeros. Nada mejor para una madre tenue que una madre con ideas claras en el marote), con muchos partidos y sus posteriores meriendas, memorables, por cierto. Sin embargo hubo un momento en donde nuestras tardes comenzaron a complicarse. El fondo de mi casa daba al lateral de la casa de atrás que tenía un parque enorme y pegado a la medianera un galpón de chapa. En esa casa vivía un matrimonio con sus dos hijos, los cuales nunca supimos si eran grandes, chicos, mujeres o varones. Una tarde de sábado, Tiago y yo, contra mi hermano y Juani estábamos jugando el bueno luego de un partido con una victoria por lado. El match era a 10 goles, estábamos igualados en 8 y en un momento Tiago le pegó muy fuerte a la pelota, tanto que ésta rebotó en una maceta, pegó contra el foco de luz -sin lamparita, por supuesto, rota antes- y cayó en la casa vecina. El que las hizo las paga, es la regla, y entonces Tiago tuvo que ir a buscar el balón. Desde las dos de la tarde hasta las seis, no solo suma cuatro horas de juego, sino que también resta mucha paciencia en aquellos individuos proclives a la furia. Fue así que la conjunción de ciertos factores hizo del papá de la susodicha casa un Panzer desquiciado sin control, un ser virulento y por demás dañino. Desde nuestra posición escuchamos el timbre, el portazo, los gritos y lo peor; el estallido. (más…)

Apostillas de una victoria efímera

28 Abr

Independiente ganó después de largas fechas de no merecer, penar y, obviamente, hacer las cosas mal para no ganar. Brevemente, a horas del primer triunfo de Brindisi como DT del rojo, hete aquí algunas conclusiones para destacar:

         Después de jugársela con “jugadores de experiencia” en su debut frente a Rafaela, Brindisi cambió por “los que mejores estaban”. Mantuvo a Farías en el once, y puso varios juveniles que ya venían jugando. Terminado el partido –sin importar el resultado- lo contundente y valedero para un equipo, y ante todo, su técnico es; que al fútbol –y sobre todo peleando el descenso- no se juega con la experiencia, se juega con jugadores de fútbol. Y en esta definición, se sitúa, a priori, cualquier jugador que este físicamente apto para el juego y con condiciones futbolísticas a la altura de las circunstancias.

         Brindisi, armó el equipo con cuatro centrales, dos cincos, dos diez y dos puntas. Colocó a Fernandez de volante izquierdo, y Miranda y Montenegro sueltos. Arriba, solo, a Farías. En el primer tiempo jugó muy mal, no generó ni una chance de gol y no supo como atacar tampoco. En el segundo siguió igual –es mentira que el cambio posicional de Morel influyó en el juego-, con Miranda flotando si saber donde pararse, Montenegro muy lejos del área y sólo se insinuaba algo con el ingreso de Caicedo y la voluntad de Fernández. Los goles cambiaron el partido, y si mereció más fue por empuje que por juego.

         Al respecto de los de los delanteros, un párrafo aparte merece Ernesto Farías: desde que empezó esta segunda rueda, demuestra que no quiere jugar para Independiente. Lleva errados todos los mano a mano que tuvo, que fueron varios y hoy estuvo 5 veces fuera de juego en 45 minutos. Una barbaridad y algo inconcebible en un delantero profesional. Una lástima, porque ni siquiera aporta desde el esfuerzo, sólo resta.
Caicedo es un cúmulo de músculos aparatosos que van para adelante con la cabeza gacha cual toro en rodeo. Por ahora le alcanza, aunque es muy poco. Lo más esperanzador está en el paraguayo Fernández, que tiene recursos para alimentar las expectativas puestas en él. (más…)

Gol; esa maldita obsesión

2 Abr

“En Gimnasia, cuando Gregorio Pérez era el entrenador, el equipo no jugaba bien. Hubo una serie de malos resultados en cadena. Una de las falencias en los partidos era, justamente, la definición de las jugadas. Un miércoles, el entrenador armó ejercicios para romper con esa sequía en la red. Pero los remates de todos eran defectuosos. Gregorio Pérez, con el silbato en la mano, se quejabade lo que pasaba”. Cuenta Facundo Sava en su excelente libro “Los colores del fútbol”. Sava, hoy entrenador de Unión de Santa Fe, da cuenta de cómo la interacción del jugador con el técnico, sin rango jerárquico de por medio, puede lograr alcanzar objetivos deseados y a su vez dificultosos. La historia continúa con una charla que tienen Pérez y Sava, donde el jugador le comenta que los jugadores se sienten presionados y le recomienda repetir los trabajos; “pero permití que nos podamos reír de lo que nos pasa, que nos carguemos si la pelota sale a la calle, demos premios a la mejor definición y a la peor. No la tiramos afuera a propósito, vamos a alentarnos, a competir entre nosotros, a desdramatizar”. La anécdota termina con una práctica tal cual el jugador se la recomendó al técnico. Al partido siguiente el equipo ganó.

Hoy, Independiente vive algo similar, con el agravante que pelea por no descender por primera vez en su historia. En los últimos tres partidos creó más situaciones netas de gol que en todo el torneo anterior, no obstante, apenas marcó un gol. Algo de lo que cuenta Sava se puede aplicar a esta realidad del rojo. Y algo que muchos hinchas se preguntan es cuando será la hora que los jugadores se “saquen la bronca” de no poder hacer un gol. Si uno mira las últimas definiciones de los volantes y delanteros de Independiente, puede asegurar que el que mejor pateó hasta ahora, fue un defensor. Sólo Morel Rodríguez contra Boca pudo mandar la pelota a la red. Y pateando con esa furia que se contiene cuando las cosas no salen y no buscando hacer un gol lindo, con clase o hasta con displicencia –Caicedo ante Boca y Quilmes, Leguizamon ante Quilmes, Benítez ante Boca- es como se sugiere, abría que iniciar el camino hacía la remontada, a este paso, casi utópica. (más…)