Si yo fuera (oda al tiempo)

13 Feb

Si yo fuera el presidente de Independiente, me sentaría a hablar con el técnico y le diría: “Jorge, laburá tranquilo, a pesar del lobby en contra tuyo que hacen Olé y TyC, vos confía en mi palabra y no te preocupes si los resultados al principio no salen. Tampoco por lo que diga la gilada o los periodistas. No te olvides que este torneo no importa, lo que sí importa es llegar a la final de la Sudamericana, clasificar a la Libertadores y que este torneo te sirva para armar el equipo que pueda ganar la copa. ESO es lo que queremos. ESO es nuestro objetivo. Trabaja, tran-qui-lo. Y no te olvides de estas dos metas que te estoy diciendo”.

Lástima que no soy presidente de Independiente.
Este torneo que empieza hoy es un eslabón más de la penosa cadena a la que está atado el fútbol argentino. 30 equipos. Una paparruchada. Entonces, si yo fuera, analizaría el contexto. ¿Qué tiene Independiente hoy por delante? Un torneo largo, donde (apuesto), el campeón será el más regular y no el que mejor juega (como pasó en el anterior), donde sabe que a pesar de tener equipos de la B en primera y que en teoría vienen de paseo, esos equipos cuando juegan contra un grande lo hacen como si tuvieran por delante el séquito de todas las divas de Hollywood dispuestas a darle amor eterno (?) y se matan por ganar ese partido. Y con un plantel que, reforzado y todo, sigue teniendo falta de recambio en puestos claves (central, volante de recuperación, nueve de área) y si la suerte no acompaña y hay lesionados, el panorama será el mismo que el de torneo pasado; jugar con juveniles que se están formando como jugadores.

Al respecto de esta última frase es importante aclarar que se le cae con balas y bombas a pibes que apenas tienen un puñado de partidos en primera, que juegan nerviosos porque ni bien tocan la pelota 30.000 personas lo putean al unísono. Entonces, pensemos un poquito, hincha de Independiente. Caigámosle a Papa que tiene 300 partidos en primera, por ejemplo, no a Villalba que tiene 30. Estamos todos locos. No intento analizar las cualidades de algún player en particular, sino de analizar lo que tenemos y cómo lo tenemos.
Si yo fuera, pensaría que este torneo, que encima dura un solo año, puede servir de plataforma para armar un equipo que pelee y pueda tener chances de ganar copas internacionales. Que te de prestigio (recuperarlo, ya que el torneo local te lo quita aún más), que levante el club y lo ponga en otro plano. Pensaría en utilizar este torneo, y los que siguen hasta que todo vuelva a la normalidad (dicen, en el 2016), para formar un equipo serio, crear mística y un estilo de juego definido, claro, que traspase la línea de la primera división y sea el punto de partido en las divisiones inferiores. Utilizaría a los juveniles para que se desarrollen en el torneo local, dejando las figuras para las copas. Como son cuatro años, si se logra una regularidad y se da tiempo a que el jugador se vaya desarrollando normalmente, por consecuencia es muy probable que se logre algún campeonato local. Todo es tiempo.

El hincha que va a la cancha sabe poco de fútbol. Reacciona por imitación. Si la barra putea, putea. Si en la platea algunos aplauden una barrida o un pelotazo, aplaude. Importa la efectividad y no la elegancia. Como no le importa los nombres, solo quiere que su equipo gane, no mira el partido, mira la pelota. Entonces, son presa fácil para toda esa horda de periodistas que necesitan alimentar su negocio generando polémicas o mala imagen. Desde el primer partido Almirón es cuestionado. ¿Por qué? Sería bueno saber. ¿Porque su equipo juega a los pases, porque creo una figura (en realidad, lo ayudó, Mancuello es su propia creación) y le dio un valor superlativo, porque no tira pelotazos y trata de atacar como “la historia manda”, porque sacó 33 puntos con un equipo mediocre, porque hizo olvidar en seis meses donde estábamos el año pasado? No. Eso no se critica y tampoco se menciona. Que tiene cosas por mejorar es una obviedad, casi diría una estupidez harta sabida. Lo cierto es que si Independiente pierde dos o tres partidos seguidos, Almirón puede renunciar, lo cual sería un error, porque al menos… al menos, dejemos que pueda entrenar su equipo (donde 4 de sus 9 refuerzos llevan un par de días conociéndolo) un par de meses. Luego, sí, evaluemos.

Este Independiente tiene muy poco que ver que el del torneo anterior. Se debe tiempo. Y esperemos que los popes que manejan el club, que dicho sea de paso, dejan bastante que desear, tengan en claro los objetivos y entiendan, que nada sin tiempo ni trabajo, se logra. Los ejemplos recientes de Racing y la Sub-20 son casualidades. Que Independiente busque causalidad.

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One Response to “Si yo fuera (oda al tiempo)”

  1. Mauri febrero 13, 2015 at 1:04 pm #

    Pedir tiempo en el fútbol argentino es descabellado.
    Pedir tiempo en un equipo grande, imposible.
    Pedir tempo en Independiente (equipo en cuestión) cuando tu clásico rival es el actual campeón, es una UTOPÍA!!!

    Vos soñás despierto. Aca la gente quiere ser campeón, si es necesario con 11 refuerzos de jerarquía que tapen a todos los pibes. El proyecto quedó en el olvido, ya no son más clubes de fútbol.

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