Competencia o Pretemporada

24 Ene

Carlos Medeiro es preparador físico. Trabajó en la AFA con los juveniles hasta hace unos años y tuvo el agrado de entrenar a Messi, cuando el crack estaba asomando. Entre sus colegas su labor es reconocida y su trayectoria aún más.
He hablado con el un par de veces sobre fútbol y recuerdo una charla sobre la preparación física en el fútbol argentino. Una de las preguntas que siempre me taladró el cerebro es porque si el fútbol se juega en una superficie X (o sea, pasto), las pretemporadas se hacen en una superficie Y (o sea, arena). Las cargas, los esfuerzos, los movimientos, todo, es diferente. Recuerdo que me dijo que era, en su opinion,  un error hacer eso, aunque era muy difícil de cambiar porque al argentino le cuesta hacer modificaciones tan radicales y además romper con esa especia de “legado cultural” o de “toda la vida” era aún más dificiles.
Así todo, surgió el tema de las pretemporadas. Si sirven, para que se hacen, porqué se hacen. Entonces, acá está; para aquellos que quieran entender un poco más el tema y porque no, el fútbol.

Pretemporada y competencias: ¿Son Incompatibles?

Una polémica permanente en el futbol profesional es si se debe jugar partidos económicamente positivos durante el inicio de los periodos preparatorios previos a los periodos de competencia anuales.
De acuerdo a la teoría clásica del entrenamiento deportivo, la denominada PRE temporada o más precisamente, “periodo fundamental o de base”, tiene como objetivo prioritario desarrollar la base física, técnica, táctica y sicológica. No competir, solo prepararse.
Si seguimos en la línea de dicha teoría el periodo de base debe tener una duración de 3 a 4 meses (Matveiv, Matveed, Osolin, Platonov). Cabe acotar que ésta etapa prepara a los deportistas para periodos competitivos de 2 a 3 meses.
Vemos que nada de lo que se hace hoy en día respeta estos tiempos, ni la preparación, ni la competencia posterior. El futbol profesional de estos últimos tiempos, se prepara en Argentina, 3 a 4 semanas en promedio y juega el resto del año con un breve intervalo a medio año. Ningún equipo con buenos profesionales haga lo que haga  en la pretemporada, puede sostener un año de competencia. Deberá tener mucho recambio o entrar en la competencia entrenando como una pretemporada especial.
Los grandes equipos del mundo tienen planteles de gran jerarquía. Eso tapa de alguna manera la falta de tiempo en los periodos preparatorios. Igualmente es cuestión de tiempo que aparezcan lesiones por exceso de competencia. Para colmo de males, al tener poco tiempo, muchos cuerpos técnicos, trabajan con su equipo mucho volumen e intensidad (potencia, velocidad, etc.) lo cual aumenta las posibilidades de lesión. Ojala sean todos genéticamente dotados, pero no.

Esta necesidad de realizar competencias y giras internacionales en el inicio del período fundamental  es nefasto para la preparación integral del jugador ya que no permite afianzar las capacidades de base que le permitirán poder sostener el rendimiento en los torneos oficiales, por lo menos los primeros meses. Luego, la misma competencia actuara como entrenamiento para la fase final, siempre y cuando no se haya lesionado antes la mitad del plantel. Sin embargo las giras y competencias de verano se siguen realizando, ¿Por qué?
La respuesta es siempre la misma: es el momento en donde el club puede recaudar fondos económicos que le permitan sostener sueldos, inversiones, contrataciones, etc. Es imposible de suspender.
Entonces, si todo es prioritario; competencias, recaudar dinero, entrenar para el torneo oficial mi propuesta es:

  1. Para los torneos de verano: Entrenar un equipo B, con jugadores de reserva y juveniles destacados. Debe comenzar esa preparación 1 o 2  meses antes de dichas competencia, aun si se encuentran de vacaciones, con un plan especial individual que les permita llegar al inicio de los entrenamiento en un estado físico superior al resto del plantel profesional o equipo A.
    Ayudaría que estos torneos tengan mayor nivel competitivo, tal vez con menor nivel técnico en teoría, pero bajarían el riesgo de lesiones de ellos y del resto de los profesionales, y los jugadores se motivarían al mostrarse tanto en TV como frente a su gente.
  2. En caso de giras: Cambiar el  sistema de trabajo físico. Hoy en día muchos equipos han cambiado esta teoría clásica de lo General a lo Especifico y comienzan directamente con trabajos específicos de futbol, en donde la intensidad es  muy bien controlada y los ejercicios fuera del campo de futbol son de bajo volumen, sin sobrecarga elevada (el entrenamiento en el gimnasio se centra en ejercicios excéntricos y de Core) y con acento en lo coordinativo -preventivo.
    Debido a los viajes, las sesiones deben ser cortas, especificas y con mucho control de la intensidad física, no así los componentes técnicos/tácticos.
    El resto del tiempo debe ser dedicado a la prevención y de características lo mas individualizada posible.

Esta es mi opinión, no la verdad. Después de muchos años en varios deportes y de haber viajado mucho, es posible este tipo de entrenamiento.
El gran problema en el futbol argentino es que los cambios y formas de trabajo son difíciles de implementar, los jugadores, históricamente, si no son exprimidos, físicamente hablando, con mucho entrenamiento y estímulos de potencia “no sienten que han entrenado” y caen a nivel emocional. Piensan que no van a soportar el torneo oficial.

Conclusión: Antes de aplicar cualquier cambio de sistema, el cuerpo técnico debe tener muchas charlas y brindar mucha información a los jugadores. Será entonces factible de probar otros sistemas de entrenamientos. Más aggiornados a la realidad del futbol profesional del siglo XXI.
Las teorías clásicas de entrenamiento pueden funcionar en aquellos equipos que no tienen compromisos económicos permanentes.

Los cambios son el compromiso futuro del futbol argentino.

Carlos Medeiro

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