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Memorias de una foto

31 May

Recuerdo que fue una tarde de visita a la casa de mis viejos la que me reencontró con ese antiguo cajón de fotos. Me gustaba sentarme solo, de vez en cuando, a mirar esas imágenes, entre otras, pasadas y añoradas postales de mi infancia y mi familia. Yo no era aún tan mayor como para pensar mis albores ya tan lejos, aunque siempre estuvo presente en mi memoria. Y entre ese manojo de fotos sueltas apareció una de ese grupo de amigos. Eran risas y brazos al hombro y complicidad y libertad juntadas en una tarde otoñal subidos a un viejo jeep verde, con el decorado de fondo de la -nuestra- calle vacía, mojada y gris. Recuerdo que ese auto, que casi pasaba a ser chatarra más por su pasado que por su estado, supo adornar la esquina del barrio por un buen tiempo.
Los días fríos han calado mi ser de manera muy profunda, a tal punto que me he vuelto imbatible a la hora de comparar (y defender) aquellos otoños e inviernos con los que nos tocan hoy, porque supongo, esas estaciones deben extrañar aquellas épocas en las que el abrigo era una prenda necesaria e indispensable durante casi un semestre y no un atuendo, que hoy, se usa apenas algunas jornadas y sobre todo para coronar el maquillaje. (más…)

Crónica de un día en la calle

11 Mar

13:50 hs. Parto rumbo a Parque Patricios desde Lanús. Hace mucho calor, el típico que hace en marzo, a pesar de todavía estar en verano, uno cree que el calor termina con la temporada veraniega, pero no. El verano siempre se guarda tres o cuatro días con temperaturas muy altas para recordanos que todavía esto sigue. Como les decía salí con mi auto a trabajar. Mi primera parada es Parque Patricios, a unas diez cuadras de la cancha de Huracán. Ni bien me adentro en la avenida Velez Sarsfield, un cantidad increíble de autos, camiones, micros, fletes, motos, taxis, semi autos, semi camiones y semi fletes yacen parados sin mostrar indicio de movimiento alguno. Me toma quince minutos hacer 10 cuadras, y ante la atenta (o simulada) mirada de los policias que veía en las esquinas, opto por buscar alguna calle alternativa, tratando de evitar semejante embotellamiento. Para mi suerte, al doblar en Finochetto, me encuentro con que las tres primeras calles paralelas a la avenida Velez Sarsfield, son mano al sur, por que mi posibilidad de encontrar alguna vía de auxilio se ve coartada. No obstante el camino me lleva tras doblar en una plaza y tomar otra avenida, al barrio de Constitución. En lugar de acercarme, claramente, me estaba yendo a la mismisima mierda. Ya esa altura el ánimo distaba de ser el mejor, ya empezaba a putear al aire y encima el tránsito no cesaba, toda arteria que tomara estaba colapsada. Luego de muchas vueltas y de cruzarme a un colectivo de la línea 138, que a sabiendas de que todo era un quilombo, decide conducir por el medio de la calle, haciendo todo aún más lento, cruzo la avenida Jujuy, y estaciono a 3 cuadras de mi primera parada. Es ahí donde me doy cuenta el porqué del caos. Primero, habían cortado el puente de Pompeya, vaya uno a saber porqué, y segundo, en la cancha del globo, justo este día, la presidenta de la Nación celebraba un acto partidario. Ete aquí, que para la muchedumbre seguidora, cualquier calle y/o avenida, pasa a ser propiedad de ellos, entonces sus colectivos ocupan 3 carriles de la avenida Jujuy, muchas calles aledañas y cualquier esquina/asfalto para saltar, gritar, juntarse y marchar hacia el estadio. La policía, lejos de advertir, notificar, avisar, o simplemente informar, mira como todos nos volvemos locos, tratando de cumplir con nuestras obligaciones. En fin, esta primera travesía duró exactamente 55 minutos. En un día normal, el tiempo estimado es de un cuarto de hora. (más…)

Yo ( … ) Buenos Aires

22 Ene

Esto que leerán a continuación es un comentario acerca de la nota Buenos Aires expulsa. Lo escribió una lectora anónima o no (Internet brinda esta ambivalencia) que creo, sigue hace rato -y me enorgullece y a la vez agradezco- la página. Polanesa (invisiblemente.blogspot.com) es la autora de este comentario, pero es tan bueno que no merece ser eso, sino más. Por eso es que lo publico como otra nota. Lo que sigue, sirve, ayuda y vale la pena; porque amplia el debate, argumenta el mismo y da más tela para cortar. Espero que lo disfruten, como lo he hecho yo.
Saludos.

Yo amo Buenos Aires. Y la detesto a la vez. Pero es que se trata de una gran contradicción en sí misma.
Lo lindo de Baires, como decís, es su arquitectura (especialmente todos esos lugares antiguos que se van perdiendo… no tanto por el paso del tiempo, sino por la falta de interés en mantenerlos), la variedad cultural, la historia. Lo peor de Baires es la gente. La gente que no cuida la ciudad. La gente que no se preocupa por la otra gente. La gente de mierda, bah.
Al mismo tiempo, Buenos Aires tiene lo peor en materia de salud y educación. Y en la mayor parte del resto del país no es ninguna maravilla, pero acá el sistema es realmente pésimo, porque hay tanta, tanta gente, que no caben en los hospitales, no caben en las escuelas. O, quizás, habría que decir que hay tan pocos, pero tan pocos hospitales, tan pocas escuelas, que no son suficientes para tanta densidad de gente. Sin embargo, esta vez, la que nos salva es la gente. La calidad de los profesionales de la salud y, aunque en los maestros de escuela no se ve tan seguido (la realidad es que cualquiera es maestro, aún sin vocación), sí se ve muchísimo en las universidades y centros culturales (especialmente los gratuitos, los que enseñan por 2 pesos y no se quejan).
Y a pesar de todo esto, aunque tengamos buenas universidades y excelentes graduados, el sistema educativo es cualquier cosa. Es absurdo, es estúpido, es arcaico. Desde un principio te educan para el trabajo, para la competencia y la historia oficial. Pero no para la vida en sociedad, ni siquiera para la vida individual, ni la vida en este planeta vencido. (más…)